Entre las causas del fenómeno se destacan la aceleración de proyectos digitales que forzó la pandemia y la baja participación laboral de las mujeres. En Chile, el déficit anual de estos trabajadores es de 6.000 aproximadamente.
Pese a la presión a la que está sometido el mercado laboral, sectores como tecnología, salud, energía renovable, minería y finanzas se cuentan entre los más activos.
Las compañías han debido fomentar no solo su atractivo y posicionamiento como una “marca empleadora”, sino que también construir una cultura y climas de trabajo seguros, saludables y confiables. Por su parte, las firmas de reclutamiento y selección tuvieron que potenciar y afinar el uso de herramientas tecnológicas para la búsqueda, evaluación y selección de personas, para así lograr el mejor ajuste entre las motivaciones, necesidades, expectativas e intereses de las personas con lo que la organización y la posición ofrece.